ESCÁNDALO; Documentos del jefe de investigaciones hallados en operativo Umbral

La Operación Umbral, Escudo Guaraní, que debía coronarse como uno de los golpes más certeros contra el narcotráfico en Canindeyú, terminó revelando un hecho tan grave como preocupante: la aparición de los documentos personales del Jefe de Investigaciones, Comisario Osvaldo Javier Andino Gill, debajo de una de las carretas de la caravana narco.

04/12/25 – Saltos del Guairá – Canindeyú

No fue en un camino, no fue en el monte, no fue en un bolsillo abierto. Fue debajo de un vehículo cargado de marihuana, abandonado por criminales que escapaban de un operativo militarizado.
¿Casualidad?
No. Un insulto a la inteligencia ciudadana.

El relato oficial no convence a nadie

Según el propio Comisario, acudió al sitio del operativo a pedido de apoyo, fue entrevistado por la prensa, y luego se retiró. Horas después “descubrió” que perdió su billetera, que contenía:

cédula de identidad

licencia de conducir

credencial policial

tarjeta bancaria

Y más tarde se enteró que todo eso apareció milagrosamente en el corazón del cargamento narco.

¿Quién puede creer que semejante colección de documentos se cayó accidentalmente y terminó exactamente donde estaban operando los criminales?

La explicación de que “personas malintencionadas” implantaron sus pertenencias es igual de grave:
porque implica la existencia de una guerra interna dentro de la Policía, donde ya no solo se mata reputaciones, sino que se juega con evidencia en medio de un operativo real.

En cualquier país serio, este hallazgo sería suficiente para separar del cargo a toda la cadena de mando afectada, hasta aclarar cada minuto de la cronología.

Dos hipótesis y ninguna deja bien parada a la institución

1) Involucramiento o cercanía indebida con la estructura narco

La aparición de documentos dentro del radio de acción de los criminales siempre ha sido un indicador de proximidad operativa.
Si estaban ahí, es porque estuvieron ahí.

2) Implantación en el marco de una guerra interna

El Departamento de Investigaciones de Canindeyú arrastra años de denuncias, sospechas, rivalidades y un silencio cómplice que solo protege a los de arriba.
Si alguien plantó esos documentos para destruir al comisario, significa que la institución está tan podrida que sus propios miembros ya usan tácticas criminales para disputarse cargos y territorios.

En ambos escenarios la Policía queda devastada moralmente.

Mientras tanto, en Saltos del Guairá

El Departamento de Investigaciones, el mismo que debería combatir el crimen organizado, hace tiempo dejó de investigar algo serio.
Criminales de todas las esferas se pasean tranquilamente por la capital departamental, mientras quienes deberían enfrentarlos se pierden en internas, negociados y pactos invisibles.

Este escándalo no sorprende: solo confirma lo que los ciudadanos, comerciantes y dirigentes sociales vienen denunciando desde hace años.

Basta de burlarse del pueblo

Mientras los pobladores honrados trabajan, rezan y luchan por sobrevivir, los narcos y sus cómplices se reparten el territorio, las rutas y las instituciones.

Canindeyú merece una investigación real, sin maquillajes, sin cómplices y sin pactos de silencio.

Porque ya no se trata solo de una billetera perdida.
Se trata de una institución que perdió el rumbo, la credibilidad y el honor.

El jefe de investigaciones presentó denuncia de supuesto extravío de documentos

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